Centro de Investigaciones Religiosas

Recursos ApologÉticos

Agni-Yoga
Amended Christadelphians
Ananda Marga
Antigua y Mística Orden Rosae Crucis (AMORC)
Asociación de los Estudiantes de la Biblia El Alba
Asociación Gnóstica de Estudios Antropológicos Culturales y Científicos
Asociación para la Investigación y la Iluminación Espiritual
Centro de Kabbalah Internacional
Centro Sri Chinmoy
Christian Science
Church of God International
Comunidad de Cristo
Creciendo en Gracia
Eckankar
El Camino Internacional
Fé Bahá’í
Fraternidad Rosacruz
General Church of the New Jerusalem
Grabaciones La Voz De Dios
Grabaciones La Voz de Dios
Hare Krishna (ISKCON)
Iglesia Adventista del Séptimo Día
Iglesia Adventista del Séptimo Día Movimiento de Reforma
Iglesia Congregación MITA
Iglesia de Cristo Internacional
Iglesia de Scientology Internacional
Iglesia de Unificación
Iglesia de Unificación (Moon)
Iglesia La Voz de la Piedra Angular
Iglesia ni Cristo (1914)
Iglesia Nueva Apostólica
Iglesia Pentecostal Unida
Iglesia Universal del Reino de Dios
Iglesia Universal y Triunfante
Jehovah’s Witnesses
Kardecismo
La Familia (Niños de Dios)
Las Doce Tribus
Lectorium Rosicrucianum
Living Stream Ministry (Recobro del Senor)
Luz del Mundo
Maná — Igreja Cristã
Mata Amritanandamayi Math
Meditación Trascendental
Métedo Silva de Vida
Ministerios Cristianos Mundiales de Tony Alamo
Misión Bíblica Cristadelfiana
Misión Carismática Internacional (G12)
Mormonismo (SUD)
Nación del Islam
Osho
Palo Mayombe
Quimbanda
Raelianos
Rastafarismo
Sahaja Yoga
Sathya Sai Baba
Sociedad Teosófica
Soka Gakkai Internacional
Testigos de Jehová
True Faith Jehovah’s Witnesses
Umbanda
Unamended Christadelphians
Unity
Urantia Association International
Urantia Book Fellowship

RECURSOS APOLOGÉTICOS

< Volver

CategorÍa:

Temas Misceláneos

LOS GRUPOS ANALIZADOS INCLUYEN:



TÍtulo:

¿Descendio Cristo al infierno en realidad?

Autor(es):

Millard J. Erickson

En el Credo de los Apóstoles hay una declaración que dice que Jesús descendió al infierno. ¿Fue él allí literalmente?

Millones de cristianos alrededor del mundo cada domingo recitan el Credo de los Apóstoles, incluida la estrofa: “Creo en Jesucristo, Su Unigénito Hijo, nuestro Señor quien . . . descendió al infierno”. Sin embargo, hace apenas unos años en un instituto universitario cristiano, en una serie de mensajes en la capilla hubo que omitir la frase, porque ninguno de los profesores de Biblia y Teología creían en ello.

En realidad, la cita no se encuentra en las formas primitivas del Credo de los Apóstoles. La mención hace eco de Hechos 2:31 y da la impresión de que fue incluída para señalar que la muerte de Jesús fue real y completa. Jesús fue al Hades, lo que en griego significa el mundo de los que partieron — paraíso para algunos, sufrimiento para otros. Cuando el Credo de los Apóstoles tomó su forma en inglés y en español en el siglo dieciséis, “infierno” significaba “Hades” como tal, y no el estado final de los que se pierden (al cual Jesús llamó gehenna) como se le conoce hoy en día. ¿Deberían, entonces, aquellos que aceptan la Biblia como suprema autoridad en materia de fe, creer este punto de la doctrina del Credo?

La Escritura nos dice muy poco acerca del estado de Jesús entre su muerte y resurrección. Los pasajes bíblicos más citados a este respecto son: Hechos 2:31; Efesios 4:8-10; 1 Pedro 4:6; y el más importante, 1 Pedro 3:18-20.

Efesios 4 es probablemente una referencia a la Encarnación, y 1 Pedro 4:6 podría aplicarse a cualquier predicación del evangelio. Pero existen numerosas interpretaciones de 1 Pedro 3:18-20; hay quienes dicen que 1 Pedro 3 no debe ser tomado literalmente — que es simbólico, y que transmite en forma gráfica que la redención es universal en cuanto a su extensión. Esto, sin embargo, requiere una hermenéutica más espiritualizada que la que los evangélicos practican.

Otros reclaman que el pasaje se refiere al descenso de Cristo a la dimensión de los muertos entre su muerte y resurrección, y la predicación real a sus ocupantes, ya sea para ofrecerles salvación o para declarar su triunfo sobre la muerte y el juicio sobre aquellos que en su vida no respondieron al llamado de Dios. Esta interpretación, no obstante, parece conflictuar con el resto de la vida y ministerio de Jesús — y con el contexto del pasaje, el cual hace hincapié en un testimonio manso y reve-rente, respondiendo al que demanda razón de la esperanza que hay en el cristiano, aún en medio de la persecución (vv. 15-17).

Al mismo tiempo, la interpretación no literal tiene dificultades para explicar la referencia a Noé (v. 20), a menos que la predicación se hubiera restringido sólo a la gente de los tiempos de Noé, lo que parece extraño. Además, esta interpretación conflictúa con el contexto teológico y la forma en cómo armoniza con nuestras doctrinas claramente establecidas. En ellas, nosotros encontramos referencias bíblicas que enseñan la definitiva hegemonía de la muerte por sobre cualquier oportunidad de salvación, al menos desde los tiempos de Cristo en adelante.

Muchos consideran la parábola del rico y Lázaro (Luc. 15:19-31) tan pertinente a este punto como lo son el Salmo 49 y Apocalipsis 20:11-15. Hebreos 9:27 indica una conexión fuerte entre la muerte y el juicio sin ninguna mención de un intervalo. Las palabras de Jesús al ladrón en la cruz — “hoy estarás conmigo en el paraíso” — son también de relevancia.

Una tercera interpretación, sostenida por Agustín y defendida en forma acé-rrima por varios evangélicos, aparenta tener más sentido. Según esta posición, Cristo predicó “en espíritu” por medio de Noé mientras éste construía el arca. Este fue el mensaje de arrepentimiento y juicio dado a los incrédulos sobre la tierra en ese entonces, y que ahora son “los espíritus encarcelados” (en el Hades).

Si bien esta referencia a los espíritus encarcelados no es la más natural, es la interpretación que mejor armoniza con las otras consideraciones. Se apoya, además, en 1 Pedro 1:10-12, que habla del Espíritu de Cristo en los profetas con los que habló. A pesar de que ninguna de las interpretaciones ofrecidas están libres de dificultades, podemos concluir que/información existente.

Robert Mounce, en su comentario Living Hope, dice que el pasaje de         1 Pedro 3:18-20 es “ampliamente reconocido como quizá el más difícil de entenderse en todo el Nuevo Testamento”. Aún si alguien sostiene que Jesús descendió al infierno a ofrecer salvación a aquellos que vivieron en la tierra antes que él, este esfuerzo especial no aplica a aquellos que vivieron y murieron más adelante.

Hay una cosa de la que sí podemos estar seguros, la muerte de Jesús fue un hecho real, no un estado temporario de inconsciencia. En consecuencia, en su resurrección, Cristo indefectiblemente conquistó la muerte — ambas formas, la espiritual y la física.

Los cristianos creyentes en la Biblia pueden permitirse diferir en la naturaleza del descenso de Cristo al infierno. Algunos pueden recitar esta parte del Credo con convicción, mientras que otros pueden preferir permanecer en silencio.

 

––––––––––––––––––––––––––––

Millard J. Erickson Profesor Distinguido de Teología en el Truett Theological Seminary, Baylor University. Este artículo fue originalmente publicado en Christianity Today.

© todos los derechos reservados. Solicite más información a info@DefensaDeLaFe.com