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CategorÍa:

Apologética en General

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TÍtulo:

Navidad: Tiempo de confusión para muchos cristianos

Autor(es):

Pablo Santomauro

Al aproximarse el 25 de diciembre, surge todos los años la confusión en algunos círculos cristianos sobre si se debe o no celebrar la Navidad.

En una publicación cristiana reciente apareció un artículo en primera plana donde a la Navidad se le define como una celebración pagana y una excusa para hacer fiestas, dar y recibir regalos, o dar rienda suelta al desenfreno y las pasiones desordenadas. El autor propone luego que el creyente no debería celebrar la Navidad. Artículos como éste son representativos de la posición que ciertos sectores cristianos y algunos grupos sectarios, tales como los Unicitarios (Sólo Jesús) y los Testigos de Jehová, sostienen en cuanto a la fecha.

Los argumentos más manejados para sostener que la Navidad no se debe celebrar son los siguientes:  1) No se sabe realmente la fecha en que nació Cristo. 2) La fecha es usada para hacer fiestas donde Cristo ni siquiera es recordado, y en muchos casos reina la inmoralidad y el desenfreno de las pasiones. 3) El 25 de diciembre era la fecha en que los romanos celebraban “Saturnalia” (celebración al dios Sol), junto con las festividades de Mitra, deidad que los romanos importaron de la tradición persa, por lo tanto es una celebración pagana.

Ante estas afirmaciones corresponde que analizemos con claridad lo que se nos dice. El cristiano debe de “examinarlo todo y retener lo bueno” (1 Tes. 5:21). Además, las leyes de la lógica1 nos deben indicar dónde hay errores de razonamiento. Examinemos los argumentos para ver si son válidos.

¿Nació Cristo el 25 de diciembre?
¿Nació Jesucristo un 25 de diciembre? Lo más probable es que no, ya que durante el tiempo en el que Jesús nació, Lucas señala  la presencia de pastores guardando los rebaños al descubierto (Lc. 2:8). Esto es indicio de que el nacimiento del Señor ocurrió probablemente en tiempo de clima templado. En el mes de diciembre es invierno en Palestina y la inclemencia del  tiempo obliga a los pastores y sus rebaños a buscar abrigo.

Un autor antitrinitario, quien escribió un libro llamado Navidad,2 dedica un tercio del libro para demostrar que Cristo no nació en diciembre, algo en que todo cristiano conocedor del tema está de acuerdo. Nuestro punto de contención no es la fecha del nacimiento de Jesús, sino que tal argumento no puede ser utilizado como razón válida para decir que no se debe celebrar.

El que no conozcamos el día exacto en que Jesús nació, ¿será razón suficiente para no celebrar la Navidad? ¡Claro que no! Los cristianos no celebramos el día por el día, sino por el hecho de que Cristo nació y vino a la tierra para traer Salvación a una humanidad perdida. Ante la magnitud de este hecho, la fecha exacta pasa a ser insignificante. Nosotros tenemos la impresión de que si en realidad se supiera con exactitud o aún con aproximación la fecha del nacimiento de Jesús, los que sostienen que la Navidad no se debe celebrar porque Jesús no nació un 25 de diciembre, se opondrían a la celebración de todas maneras. Para ellos el punto no es la fecha, sino el no celebrarla.

La inmoralidad y el exceso: ¿Anulan la validez de la Navidad?
Los que se oponen a que los cristianos celebremos la Navidad hacen mucho hincapié en que la fecha se ha comercializado, en la hipocresía de la gente durante la época, en los regalos, en fin, en la frivolidad de la gente. También se menciona el consumo de licor, los bailes, y la inmoralidad aparejada con esas cosas. Al expresarse de esta manera, insinúan dos cosas, 1) que el cristiano que festeja tal fecha se hace partícipe de dicho exceso e inmoralidad. 2) La conducta inapropiada de la celebración anula la validez de la Navidad.

Tres cosas podemos decir sobre esta clase de razonamiento. Primero, se está cometiendo la falacia3 de composición; ésta consiste en “suponer que lo que es verdad acerca de un miembro o ciertos miembros de un grupo, debe ser verdad acerca de todo el grupo”.4 En otras palabras, suponen que porque  hay personas que celebran la Navidad como cualquier otra festividad secular en donde prevalecen los bailes y el consumo de licor, todos los demás la celebran de la misma manera. De hecho, existen millones de cristianos que celebran la Navidad reverentemente y deploran el abuso y la comercialización de la fecha. Segundo, concluir que la conducta inapropiada de algunos durante la celebración anula la validez de la Navidad es cometer la falacia conocida como culpabilidad por asociación. Simplemente porque malas cosas ocurren en un día en particular, no significa que el día en sí sea malo. La Navidad no tiene connotaciones pecaminosas, es la gente la que se conduce pecaminosamente. Sin embargo, esto no invalida la legitimidad de la celebración. Tercero, este tipo de razonamiento erróneo nos llevaría a la absurdidad de no festejar nuestros cumpleaños porque algunos se emborrachan en esas fiestas, ni tampoco usaríamos la Biblia, debido a que las sectas la usan inapropiadamente para sus propios fines.

¿Es pagana la fiesta de Navidad?
Es cierto que el 25 de diciembre  los romanos rendían culto a falsos dioses. Es cierto también que la Iglesia estableció el 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Jesús. La estrategia detrás de la elección de esta fecha no fue el combinar lo pagano con lo cristiano, sino enfatizar la victoria que el nacimiento del Señor significó sobre las tradiciones paganas. La Iglesia, al contrario de lo que muchos enseñan, no estaba promoviendo un festival pagano, sino que en un esfuerzo evangelístico sin precedentes, estableció y afirmó una celebración rival con el paganismo. Podemos decir que lo hizo con éxito, ya que hoy, 1500 años más tarde, nadie recuerda a los dioses romanos (con excepción de aquellos que se oponen a celebrar la Navidad). El 25 de diciembre está sólidamente identificado en todo el mundo con el nacimiento de Jesús. En realidad, el calendario romano estaba plagado de celebraciones paganas; cualquier otra fecha que la Iglesia hubiera escogido, probablemente hubiera coincidido con algún festival pagano. El apologista G. H. Montgo­mery comenta lo siguiente sobre el tema:
Los líderes de la Iglesia veían en el nacimiento de Cristo el triunfo de la luz sobre las tinieblas, de la primavera sobre el invierno y de la vida sobre la muerte. ¡Qué mejor fecha pudo haber sido seleccionada para conmemorar el nacimiento del Hombre cuya vida, enseñanzas, y muerte vicaria, cambiaron el rumbo de la historia, además de causar que la luz resurja de las tinieblas para ofrecer luz a aquellos que viven en el valle de la muerte! Sería bueno conservar estas cosas en mente cuando observemos la Navidad.5
Como vemos, el intento de manchar la Navidad con matices paganos carece de base sólida y buen razonamiento.
Razones para celebrar
En realidad, las razones para celebrar la Navidad abundan. Curiosamente, los que escriben en contra de celebrar la Navidad siempre omiten pasajes como Lucas 2:8-14, donde un ángel del Señor se presenta frente a los pastores y les anuncia que trae nuevas de gran gozo para todo el pueblo. Estas nuevas eran que había nacido en la ciudad de David, un Salvador, que era Cristo el Señor. El mismo pasaje describe una multitud de ángeles que apareció alabando a Dios, en clara actitud de celebración.

Si alguien le critica por celebrar la Navidad, señálele con amor que la Biblia dice que nadie debe juzgarnos por días de fiesta (Col. 2:16; Rom. 14:5). Como vimos, no hay un solo argumento sólido que impida al cristiano rendir homenaje en espíritu y en verdad, ni de celebrar el hecho de que en el plan eterno de salvación, Dios mismo hizo su entrada personal y física en la arena de la historia (Jn. 1:14; 1 Tim. 3:16) para “justificarnos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Rom. 3:24).

Notas
1. Falacia, razonamiento sólo en aparencia.
2. Luis Lara, Navidad, (Distribuciones Ebenezer).
3. Lógica, el estudio de los métodos y principios usados para distinguir entre buen (correcto) y mal (incorrecto)  razonamiento.
4. S. Morris Engel, With Good Reason ( New York – St. Martin Press), p. 91
5. Raymond L. Cox, “Is God Against Christmas?”, www.answers.org/Issues/IsGodaginXmas.html

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