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CategorÍa:

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TÍtulo:

Analizando el fenómeno de empastes y escarcha de oro

Autor(es):

Pablo Santomauro

“. . .¡Una mujer tenía 4 empastes de oro el miércoles, y para el sábado ya tenía 11! . . .El baterista del grupo de adoración recibió empastes de oro, lo mismo que uno de los pastores del ministerio allá en Toronto, y mientras se colectaban oficialmente los testimonios de los santos, el hombre que estaba tomando los datos también recibió empastes de oro. . .Y el sábado. . .la maravillosa ‘escarcha de oro’ comenzó a aparecer en las manos de la gente y en sus lágrimas mientras adoraban”.1

Uno de los últimos fenómenos que se están escuchando en algunos círculos cristianos son los empastes (tapaduras, rellenos, calces dentales, etc.) de oro y la “escarcha de oro” que cae del cielo. Este tipo de manifestaciones se han hecho tremendamente populares en los últimos cuatro años, aunque ya los orígenes de tal fenómeno datan desde 1980 en Argentina. Algunos reportan incidentes de “oro milagroso” desde los años setentas, allá por Chile y Paraguay.2

Los proponentes del fenómeno declaran que durante reuniones cristianas Dios les está dando a los asistentes dientes de oro y/o cambiando sus empastes regulares por empastes de oro. Algunos dicen que los empastes de oro tienen grabados la forma ya sea de una paloma o una cruz. Otros dicen que  sus antiguos empastes han sido pulidos y ahora brillan. También se han reportado empastes de plata. Este fenómeno ha sucedido en algunas instancias junto con manifestaciones de una “escarcha de oro” que cae sobre los creyentes durante reuniones de oración. Por lo general este tipo de manifestaciones son comunes en círculos cristianos que están involucrados o han sido influenciados con lo que se conoce como el “Avivamiento de la Risa” (o la Bendición de Toronto o Brownsville). En este artículo examinaremos la evidencia que se presenta para establecer la genuinidad del fenómeno, veremos si hay base en la Escritura para apoyarlo, así como cuál puede ser el propósito de Dios detrás de estas manifestaciones, y de esa forma proveer al cuerpo de Cristo con la información necesaria para formar su propia opinión.

Verificando la autenticidad de los “milagros”
¿Cuál debe ser la actitud del pueblo cristiano con discernimiento ante estas cosas? Debemos examinar la evidencia en la medida que sea posible. Corresponde considerar por ejemplo, los testimonios de algunas personas que proclamaron haber recibido empastes de oro de parte de Dios. La evidencia ha mostrado que un número significativo de tales testimonios, una vez examinados, han resultado ser falsos. Un periódico canadiense reportó que dos evangelistas se retractaron de sus reclamos de haber recibido milagros dentales. “Un avergonzado Willard Thiessen, conductor de un programa religioso de televisión en Winnipeg, admitió ayer que se equivocó cuando le dijo a su rebaño televisivo que Dios, inexplicablemente, había “plantado” un diente de oro en su boca. Sucedió que el diente de oro había sido implantado por su hermano Elmer, un dentista (u odontólogo) de la Columbia Británica”.3

El periódico Los Angeles Times de la ciudad de Los Angeles en California, en su edición del 25 de enero, 2000, relata: “Aquí en el ‘Family Christian Center’, el pastor Rich Oliver abre su boca y muestra una corona de oro resplandeciente, y declara que Dios se la dio en marzo del año pasado. En realidad, su expediente dental muestra que su dentista anterior colocó la corona el 29 de abril de 1991. Cuando se le confrontó con su expediente dental, Oliver dijo: ‘Debo admitir que me equivoqué,. . .[pero] nada de esto disminuye la verdad de que Dios sana’”.4

Un comunicado de prensa del 17 de marzo, 1999, emitido por la Toronto Airport Christian Fellowship (TACF), un ministerio que precisamente promueve este tipo de fenómenos, dijo lo siguiente: “En unos pocos casos, los dentistas han podido mostrar que el oro fue puesto en las bocas por el dentista y no por Dios. Esta gente aparentemente había olvidado que el trabajo había sido realizado.5

Hasta ahora se desconoce de algún reporte de alguien que haya visto el milagro ocurrir ante sus ojos. También que exista algún video que muestre el milagro en sí ocurriendo, ya sea el empaste cambiando de metal básico a oro, o el oro desgastado cambiando a brillante y recién pulido ante una cámara. Debe quedar claro que en caso de que existiera algún material fílmico, ello por sí solo no sería una prueba irrebatible. El material fílmico también debe ser investigado para determinar su nivel de legitimidad.

Nosotros por nuestra parte, deseamos establecer que creemos que Dios obra milagros en el día de hoy, sin embargo, antes de regocijarnos creemos que es necesario asegurarnos que Dios, en efecto, ha producido tal milagro. En el caso de los empastes de oro, la persona que cree que Dios le ha hecho tal milagro debería consultar con su dentista para ser examinada. Si el dentista puede confirmar y documentar que (1) el empaste es de oro; (2) el empaste no estaba ahí antes (o que era de alguna otra sustancia) y ahora sí está puede confiadamente testificar que Dios ha hecho el milagro y dar gloria a Dios por ello. Siguiendo este procedimiento, se puede evitar el ridículo y traer vergüenza sobre el nombre del Señor Jesucristo.

En lo que respecta a la “escarcha de oro”, el 8 de septiembre de 1999, Charisma News Service reportó lo siguiente: “Una evangelista brasileña. . . se encuentra en el centro del fenómeno de la escarcha de oro que ha sido reportada en iglesias evangélicas en los Estados Unidos y Europa. . . Dos pruebas de laboratorios por separado del polvo color oro que cae de la cabeza de Silvania Machado durante los cultos, han mostrado que se trata de una sustancia plástica brillante que no contiene nada de oro. Machado, que atribuye la manifestación a su sanidad divina del cáncer, parece no perturbarse por las conclusiones. . . ‘A mí no me importa lo que sea con tal que sea de Dios’. Carisma hizo examinar dos muestras de la escarcha de oro de Machado por el U.S. Geological Survey en Washington D.C. – Ambos resultaron ser una telilla plástica sin trazas de oro, platino o plata”.6

¿Hay base bíblica para apoyar la ocurrencia de este fenómeno?
Ante la ausencia de base bíblica, algunos han hallado un pasaje para dar un apoyo bíblico a los empastes dentales, el Salmo 81:10 : “. . .Abre tu boca y yo la llenaré”. Dicen que Dios está llenando de oro las bocas de los creyentes. Desafortunadamente para ellos, éste es otro ejemplo típico de lo que es usar un texto fuera de contexto. Si leemos el contexto inmediato del pasaje, vemos que es una referencia no a las muelas de oro, sino a la provisión de Dios para su pueblo durante su experiencia en el desierto. La idea es que Dios siempre está pronto para “llenar” (suplir) nuestras necesidades.

Con este tipo de hermenéutica defectuosa, tergiversan la Escritura para que encaje en el molde de sus experiencias. Es fácil darse cuenta como esta corriente ha socavado la autoridad bíblica al punto de que ya no es el máximo estandar con el cual juzgar las experiencias. Al contrario, las experiencias parecen tener más autoridad que la Biblia.

¿Cuál es el propósito de estas manifestaciones?
Cuando se escuchan testimonios de personas que proclaman haber recibido empastes de oro de parte de Dios, no podemos el evitar preguntarnos: “¿Por qué Dios no está restaurando dientes enteros en vez de empastar caries con oro? Mientras que el empaste de oro y de plata es una solución humana para evitar el deterioro de los dientes, creemos que Dios debería proveer una solución que no tuviera el riesgo potencial de efectos secundarios causados por la presencia de metales en la cavidad bucal. Sumado a esto, Jesús no sanó al hombre ciego de Juan 9 dándole un par de lentes superpoderosos, Jesús restauró su vista. De la misma forma, no le dio al paralítico de Lucas 5 un silla de ruedas de oro con diamantes incrustados”. 7

La amiga de una mujer llamada Verónica que sostuvo que Dios le dio dos empastes de oro, comenta en su testimonio que efectivamente, cuando examinó la boca de la amiga pudo notar un empaste de oro en la muela superior trasera y en la muela anterior a ésta. Más adelante en su testimonio la mujer dijo: “Mi esposo, notó algunos espacios donde Verónica había perdido una muela o dos, preguntó ¿por qué Dios no le dio nuevas muelas allí?”.8

Cuando se trata de explicar el por qué Dios está haciendo este tipo de cosas, parecen surgir más preguntas que respuestas. Algunos líderes de este tipo de “avivamientos” dicen que Dios está buscando la atención de los incrédulos para traerlos al arrepentimiento.9 Con todo respeto, nosotros no podemos entender cómo los supuestos dientes o empastes de oro y la escarcha pueden convertir a alguien. Por otra parte, la concurrencia a estos eventos está formada en su gran mayoría por gente que ya asisten a una iglesia. Estos son los que están recibiendo estos “milagros”, no los incrédulos.

Otra explicación que se maneja es que Dios está mostrando su amor a los cristianos con las manifestaciones de oro. Es una forma que usa Dios para decirnos que nos ama, afirman algunos. John Arnott, pastor de TACF, manifiesta: “Es el Padre diciendo ‘Te amo, Yo sé todo acerca de tí’. Eso es precioso para una persona”.10 Basados en este tipo de explicación, lo más lógico sería preguntar: ¿Qué significará el hecho de no recibir ningún tipo de oro? Siguiendo la lógica significaría que Dios no ama a aquellos que no reciben el oro.

Silenciando la oposición
Cuando cristianos sensibles y con discernimiento tienen el valor de cuestionar la legitimidad de estos “milagros”, y especialmente la conducta de los asistentes a estos eventos, inmediatamente son atacados con una serie de acusaciones. Por razones de espacio sólo trataremos con dos de ellas. La primera es: “No podemos poner a Dios en una caja” (no podemos encasillar a Dios). Otra forma de expresarlo sería: “Dios puede hacer cualquier cosa, después de todo él es Dios”.

Las frases: “no podemos poner a Dios en una caja” y otras similares, son sólo “clichés” para desviar la atención y evitar que la gente pueda analizar estas cosas. Supongamos que alguien se para de cabeza en medio de un culto. Cuando se objeta su conducta la persona responde que es una manifestación del Espíritu, pero ¿cómo sabemos que es del Espíritu? se puede preguntar. La respuesta pudiera ser “Porque no podemos poner a Dios en una caja”. Con este tipo de razonamiento podemos defender prácticamente cualquier cosa. Si nos arriesgamos un poco, hasta podemos encontrar un versículo para apoyar la parada de cabeza. Claro está que Dios puede hacer lo que él quiera, pero hasta ahora no se ha comprobado que Dios esté haciendo algo en el caso de las muelas de oro o en las manifestaciones aberrantes de estos “avivamientos”.

Otro tipo de acusación que enfrenta la gente que duda o no participa de estas cosas es: “No apaguéis (o contristéis) el Espíritu”. Este argumento es circular. Supone que el Espíritu Santo está obrando, y al dudar u oponerse a lo que está ocurriendo, usted es acusado de apagar al Espíritu, cuando en realidad lo que usted objeta es si el Espíritu está o no involucrado en lo que está ocurriendo.

Aun peor, la acusación es una amenaza velada. Equivale a decir que cuando uno cuestiona cosas fuera de lugar, está hiriendo los sentimientos de Dios, u ofendiéndolo. Equivale a decir que estamos luchando contra Dios, cuando en realidad estamos haciendo exactamente lo que Dios nos manda en 1 Tesalonicenses 5:21, “Examinadlo todo, retened lo bueno”.

No seamos intimidados por nadie que trate de hacernos sentir culpable de esta manera. Antes bien, frente a la posibilidad de apagar al Espíritu por dudar o no participar en estas actividades, el consejo es que es mejor correr el riesgo de apagar al Espíritu. ¿Por qué? Porque el Espíritu va a sobrevivir, pero usted quizá no, ya que miles y miles se alejan desengañados de la fe cristiana una vez que se dan cuenta que lo que creyeron que era de Dios, no fue nada más que una estratagema de hombres que emplean con astucia las artimañas del error (Efe. 4:14).

Hemos señalado en este artículo, que hasta ahora no hemos encontrado evidencias para determinar que los empastes dentales y la escarcha de oro sean milagros de parte de Dios. El peso de la evidencia existente se inclina marcadamente en sentido contrario, dejando al descubierto testimonios falsos o experiencias altamente subjetivas imposibles de comprobar empíricamente. Tampoco hay base teológica ni precedentes en la Biblia para apoyar este tipo de manifestaciones. Además, no existe una base racional que explique el propósito de Dios en estos “milagros”. La crítica a aquellos que se oponen y/o no participan en esta clase de cosas es fallida porque no tolera un análisis lógico. Por lo tanto, se recomienda ejercitar discernimiento ante este tipo de manifestaciones que no parecen traer gloria a Dios, ni edificación al cristiano, ni convicción al no creyente después de ser puestas en tela de juicio.

NOTAS
1. Declaraciones hechas por John Arnott, pastor de la Toronto Airport Christian Fellowship (TACF) citado por Hank Hanegraaff, “The Counterfeir Revival Revisited” (“Volviendo a Visitar el Falso Avivamiento”), Christian Research Journal, Vol. 21/Núm. 4, p. 54.
2. “Gold Dust and Gold Teeth” (“Escarcha de Oro y Dientes de Oro”),  www.banner.org.uk/tb/gold.html
3. “Dental  Miracles & Gold Dust” (“Milagros Dentales y Escarcha de Oro”),  www.gospelcom.net/apogeticsindex./d04.html
4. “Struck by ‘Golden Miracles’” (“Hallazgo de Milagros Dorados”), Los Angeles Times, 25 de enero, 2000
5. “Dental  Miracles & Gold Dust” (“Milagros Dentales y Escarcha de Oro”),  www.gospelcom.net/apogeticsindex./d04.html
6. “Gold Dust Phenomenon Stirs Up Questions Among Charismatics” (“El Fenómeno de la Escarcha de Oro”),  Charisma News, Sept. 8, 1999, www.gospelcom.net/apogeticsindex./d04.html
7. Hank Hanegraaff, “The Counterfeit Revival Revisited” (“Volviendo a Visitar el Falso Avivamiento”), Christian Research Journal Vol.  21/Núm. 4, p. 55.
8. “Gold Dust and Gold Teeth” (“Escarcha de Oro y Dientes de Oro”),  www.banner.org.uk/tb/gold.html
9. Ibid,.
10. “Dental  Miracles & Gold Dust” (“Milagros Dentales y Escarcha de Oro”),  www.gospelcom.net/apogeticsindex./d04.html

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