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CategorÍa:

Apologética en General

LOS GRUPOS ANALIZADOS INCLUYEN:

Jehovah’s Witnesses

TÍtulo:

¿Cómo dos naturalezas, una naturaleza divina y una naturaleza humana pueden estar unidas en la persona de Jesucristo?

Autor(es):

Dr. Ron Rhodes

Para contestar esta pregunta, debemos entender qué es una “naturaleza”. La palabra “naturaleza” cuando es utilizada para la divinidad de Cristo se refiere a todo lo que pertenece a su deidad, incluyendo todos los atributos de deidad. Cuando es usada para la humanidad de Cristo, “naturaleza” se refiere a todo lo que pertenece a su humanidad, incluyendo todos los atributos de humanidad.

UNA PERSONA. Aunque Jesús en la Encarnación tuvo ambas naturalezas, humana y divina, El era una persona — como lo indica su consistente uso del “Yo” y “mío” en referencia a sí mismo. Jesús nunca usó las palabras “nosotros” o “nuestro” en referencia a su persona humano–divina. La naturaleza divina de Cristo nunca llevó a cabo una conversación con su naturaleza humana.

DOS NATURALEZAS. Uno de los aspectos más complejos de la relación de las dos naturalezas de Cristo es que mientras los atributos de una naturaleza nunca son atribuídos a la otra, los atributos de ambas naturalezas son apropiadamente atribuídos a su persona. De manera que Cristo tenía simultáneamente lo que parecerían ser cualidades contradictorias. El era finito "y" sin embargo infinito, débil "y" sin embargo omnipotente, creciendo en conoci­miento pero sin embargo omnisciente, limitado a estar en un lugar al mismo tiempo pero sin embargo omnipresente. En la Encarnación, la persona de Cristo es copartícipe de los atributos de ambas naturalezas, de modo que cualquier cosa que pudiera ser afirmada por alguna de las naturalezas — humana o divina — podía ser confirmada por su persona.

Aunque algunas veces Cristo obraba en la esfera de Su humanidad y en otros casos en la esfera de Su deidad, en todo instante lo que El hacía y lo que El era podía ser atribuido a Su persona. Por esto, aunque Cristo en Su naturaleza humana sintió  hambre (Lc. 4:2), cansancio (Jn. 4:6), y la necesidad de dormir (Lc. 8:23), y en Su naturaleza divina era omnisciente (Jn. 2:24), omnipresente (Jn. 1:48) y omnipotente (Jn. 11), todo esto fue experimentado por la única persona de Jesucristo.

LA UNION HUMANO-DIVINA PERDURA PARA SIEMPRE. Cuando Cristo se hizo hombre en la Encarnación, El no entró a una unión temporal de las naturalezas humana  y divina en una persona que terminó con Su muerte y resurrección. Más bien, las Escrituras establecen claramente que la naturaleza humana de Cristo continúa para siempre.

El cuerpo humano de Cristo que murió en la cruz fue transformado en un cuerpo humano resucitado adaptado a Su existencia gloriosa en el cielo. Cuando Cristo ascendió al cielo, ascendió en Su cuerpo humano glorificado, como fue presenciado por varios de Sus discípulos (Hch. 1:11). Cuando Cristo regrese, regresará como el “Hijo del Hombre” — un título que señala Su humanidad (Mat. 26:64). En la Encarnación, entonces, Jesús se convirtió permanentemente en el Dios-hombre.

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